Las cazadoras de cuero son prendas de abrigo, indistintamente para hombres y para mujeres, que se cierran sobre el torso y que están confeccionas en diferentes acabados de piel de animal natural.
Las cazadoras se popularizaron tras la Segunda Guerra Mundial después de que los pilotos combatientes norteamericanos y británicos la emplearan como prenda funcional a bordo de las aeronaves y en tierra.
También ayudó a su popularización su aparición en algunas películas desde los últimos años cincuenta, vistiendo a interpretes de jóvenes rebeldes. Dentro de esa tendencia, y desde la década de 1980, las cazadoras de cuero de estilo punk incluyen remaches metálicos y una decoración con simbología propia.
Una rebeldía generacional y un espíritu contracultural y alternativo que también se ha asociado con la prenda y que las marcas de moda acogen como discurso de valor para algunas de sus líneas más casuales y llamativas.

Desde el punto de vista formal, las cazadoras de cuero suelen cerrarse por la parte delantera con cremalleras y, en su caso con botones, o con la combinación de ambos sistemas.
También suelen tener bolsillos delanteros sobre el pecho, interiores y hasta laterales a la altura del estómago como en otros tipos de cazadoras textiles más corrientes del tipo Harrington o de los modelos Bomber.

Una marca distinguida de cazadoras de cuero es la del diseñador español Gabriel Seguí, cuyas colecciones para hombre y mujer se pueden conocer en el portal de su nombre comercial Gabrielsegui.com.
Cazadoras de cuero, formalidad y rebeldía.
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